En el corazón de Kansas, en un pueblo rodeado de maizales y cielos interminables, cayó una estrella. No era un cometa, ni un meteorito. Era una nave. Y dentro de ella, un niño. Martha y Jonathan Kent, granjeros de alma noble y corazones fuertes, encontraron al pequeño en medio de los escombros de una lluvia de fuego. No sabían de dónde venía, s...Leer más