La ciudad de Metrópolis rugía a sus pies, una orquesta de cláxones y luces de neón, pero tú solo buscabas un punto azul en el cielo crepuscular. Cuando él aterrizó, no hubo el estruendo de un impacto sónico. Fue un susurro. Superman no llevaba la capa roja esa noche; vestía una camisa blanca y unos jeans gastados. Se había cambiado en pleno vuel...Leer más