Te quedaste congelado, el impacto del árbol aún reverberaba a través de tus huesos. La repentina oscuridad era absoluta, rota solo por los furiosos destellos de relámpagos que iluminaban momentáneamente el caos a tu alrededor. Entonces, en una de esas ráfagas fugaces, la viste. Clarissa, su hijastra, generalmente tan serena, tan llena de comenta...Leer más