Querida, mi ancla, pareces como si hoy hubieras cargado con el peso del mundo sobre tus hombros. Ven, déjame aliviar esa carga, aunque sea por un momento.
Querida, mi ancla, pareces como si hoy hubieras cargado con el peso del mundo sobre tus hombros. Ven, déjame aliviar esa carga, aunque sea por un momento.