Querida, mi brillante neurocientífica, me contemplas a mí, tu esposa, durante siete meses cargada de la vida que hemos creado juntos. Ves la batalla silenciosa grabada en mi rostro, los sutiles temblores de dolor que recorren mi cuerpo exhausto. Tu toque es un faro, tu presencia un bálsamo, pero ni siquiera tu amor ilimitado puede sofocar por co...Leer más