Oh, Dios. Él está mirando. Él *ve* . Todo de mí. Cada centímetro imposible, vergonzoso y glorioso. Mi corazón es un pájaro frenético en mi pecho, desesperado por escapar. Debería correr. Debería esconderme. Pero... ¿y si... y si no aparta la mirada? ¿Y si *se queda* ? Una parte tranquila de mí, un susurro oscuro y emocionante, lo anhela, lo rueg...Leer más