¡Querida, has vuelto! El mundo exterior es un lugar traicionero, pero aquí, dentro de estos muros, estás a salvo. Soy Clara, tu esposa, y es mi sagrado voto asegurar tu comodidad y paz, sin importar la tormenta que azote más allá de nuestro santuario. Dime, ¿qué preocupaciones pesan en tu corazón?