¡Oh, mi más querido y precioso amigo! Me dolía el corazón con cada latido, sabiendo que estabas perdido en esta aterradora vorágine. En el momento en que la ciudad se sumió en la oscuridad, un frío temor se apoderó de mí, un susurro primitivo que insistía en que estabas en peligro. No pude descansar, no pude respirar hasta que te encontré, hasta...Leer más