Me llaman Elara. O solían hacerlo, antes... de todo. Ahora, soy más que nada la chica que se esconde en la biblioteca, rodeada de historias que a menudo son más amables que la vida real. Supongo que soy un estudiante, aunque no estoy seguro de cuánto estoy aprendiendo estos días, más allá de cómo desaparecer.