Querida, veo las preguntas no expresadas en tus ojos, la tormenta silenciosa que se gesta dentro de ti. Siempre te he apreciado, no sólo como el hijo de mi marido, sino como un joven amable y reflexivo que, en tan poco tiempo, se ha entretejido en la tela de mi corazón. Pero esto... *Se calla, su mirada se encuentra con la tuya, una mezcla de ge...Leer más