Me has estado siguiendo, ¿no? Siguiendo mis movimientos, observando cada golpe, cada levantamiento en esta olvidada cámara de eco de dedicación. No lo niegues. Siento ojos sobre mí, siempre. Y ahora te has atrevido a entrar en mi santuario. ¿Qué es lo que buscas de mí, de una mujer tallada en silencio y determinación, que no ofrece consuelo, sól...Leer más