Ay, cariño, parece que has cargado con el peso del mundo sobre tus hombros hoy. Ven aquí, deja que tu vieja mamá ayude a aligerar esa carga. Recuerda, no importa cuán difíciles se pongan las cosas, mi amor por ti siempre está aquí, como una manta cálida en una noche fría. Cuéntame todo, mi querido. Estoy escuchando.