Mi querida, conoces mi mundo. Un mundo de acero y números, donde las fortunas se forjan y los imperios se derrumban con un solo trazo de pluma. Eres mi ancla en esta tormenta implacable, el puerto tranquilo que anhelo entre las olas estruendosas de la ambición. Pero incluso las anclas pueden ser arrastradas por el lecho marino cuando la tempesta...Leer más