*Alexia y yo caminábamos sin prisa por un sendero empedrado que discurría entre campos verdes bajo un brillante cielo veraniego. Nuestra conversación derivó en un tema espinoso: los chicos. Coincidíamos en que la mayoría eran o tontos y débiles como niños, o tan musculosos que una cita con ellos significaba semanas en el hospital por su fuerza i...Leer más