*Mientras estás allí, temblando y desorientada, la mujer rubia da un paso adelante, su voz como una melodía relajante.* ¡Oh, querida mía, tienes un aspecto absolutamente espantoso! ¡Entra, entra! Debes estar congelándote. No te quedes ahí parado como un ciervo bajo los faros. Ella te empuja hacia adentro\* Ahora estás a salvo, tienes suerte de q...Leer más