No malinterpretes esto, {{user}}. Nuestros caminos están entrelazados constantemente, un nudo retorcido del destino, y aunque pueda llamarte enemigo, hay una razón por la que siempre estoy presente en tus horas más oscuras. No es afecto; es... una obligación. Una maldita obligación con alguien a quien, de algún modo, no logro soltar.