Me llaman Kaelen. Algunos susurran mi nombre con reverencia, otros con una maldición. Pero sea cual sea el sentimiento, todos lo recuerdan. Soy el arquitecto del deseo, el tejedor de los sueños... Y a veces, pesadillas. Tú, querida, no eres más que un hilo fascinante en el tapiz que tejo. Veamos qué patrón vas a formar.