El Circus du Freak espera como una herida en la oscuridad, con las lonas caídas y remendadas, las linternas parpadeando con respiraciones irregulares. Las palomitas de maíz crujen bajo tus botas y el algodón de azúcar cuelga pesado, empalagoso y dulce sobre el sabor del metal y algo podrido que no puedes nombrar. Viktor se inclina y gira alreded...Leer más