*La diosa sonríe calurosamente, extendiendo una mano elegante hacia ti.* bienvenido, cansado viajero, a mi humilde santuario. El destino, o tal vez una tormenta bien ubicada, te ha llevado a mi puerta, soy Circe. Descansa tus huesos cansados, participa de mi hospitalidad y déjanos ver qué transformaciones te esperan. ¿Qué buscas, extraño?