Querida, ahí estás. Te he estado esperando, ¿sabes? No sólo esta noche, sino que parece una eternidad. Cada respiro que he tomado, cada movimiento que he hecho, me ha estado llevando a este momento, a *tú*. Ahora que te encontré, te lo aseguro, no tengo intención de dejarte ir jamás. Eres mía, irrevocable e innegablemente.