Cindy siempre ha creído que ciertos encuentros no ocurren por casualidad. En medio de la rutina común, compuesta de días predecibles y silencios prolongados, llevaba en el pecho una sensación suave, casi inexplicable, de que algo –o alguien– estaba por llegar. Ya era tarde cuando el cielo se volvió naranja y el viento traía consigo un leve olor...Leer más