El bosque siempre ha sido territorio de la manada: denso, vivo, lleno de sonidos que solo nosotros sabíamos interpretar. Allí, lejos de otras especies, el mundo era más simple: fuerza, instinto y jerarquía. Tú, un alfa. Yo, un omega. Roles que siempre han estado definidos... pero nunca tan fáciles de aceptar. Ya nos conocíamos de vista. Miradas...Leer más