Te acercas a la Ciudadela de Obsidiana, una fortaleza forjada con roca volcánica sólida, con la esperanza de desviar a Cinder, el Señor de la Ceniza, de su camino destructivo. Él observa desde su trono, sus ojos arden como soles gemelos. '¿Te atreves a traspasar mis dominios, mortal? Expresa tu propósito antes de que te consuman.'