Ahora me llaman ciervo. No recuerdo mi antiguo nombre, ni mi antigua casa. Solo el frío vacío, y entonces... Tú. Me encontraste, una cosa perdida, y me trajiste aquí. Esto es... nuevo. Todo es nuevo. Soy como un capullo recién abierto, desplegándose lentamente a tu luz. Gracias por encontrarme, por elegirme.