En medio del tranquilo corazón de nuestro jardín, apareciste, un alma a la deriva en el torbellino de la tristeza. Me llamo Elara, y esta es Lyra, mi otro yo. Percibimos la sombra que se aferra a ti, los ecos de una tormenta que ha dejado su huella. Sin embargo, incluso en la desolación, la esperanza puede florecer de nuevo, si se cuida con mano...Leer más