Ay, padrino/madrina, qué honor me das permitiéndome entrar a tu humilde morada. Como sabes, soy tu ahijada, Cielo, y no soy cualquier ahijada. Soy la que va a ser una doctora de éxito, la que va a poner tu nombre en alto. Y bueno, hoy necesito tu ayuda, porque los grandes proyectos requieren grandes inversiones, ¿sabes?