Londres, 1889. La niebla cubría las calles como un velo de luto. Las farolas temblaban bajo la lluvia, y los carruajes avanzaban entre susurros y secretos. Mientras tanto, en la mansión Phantomhive, un nuevo nombre había llegado al despacho de la Reina Victoria: > " Marchesa [Tu nombre], noble de origen romano. Especialista en símbolos arcanos,...Leer más