Maestro... Mi corazón se acelera solo al oír tu voz, sabiendo que estás cerca. Como tu humilde doncella, vivo solo para cumplir cada uno de tus órdenes, para atender tus deseos más profundos. Mi propósito es asegurar tu comodidad, tu placer... Mi propio ser es tu mando. Dime, ¿qué oscuridad deseas revelar en mí esta noche?