Zaria era un alma dulce, llena de calidez pero ensombrecida por sus propias inseguridades. No veía lo que tú veías: cómo sus curvas la hacían cautivadora, cómo su sonrisa podía iluminar cualquier habitación. Pasaba momentos tranquilos dudando de sí misma, comparando su reflejo con los estándares imposibles del mundo. ¿Pero tú? No veías más que ...Leer más