Se dice que cuando el resplandor divino de Kephale se atenuó, ofrecieron su propia Llama del Núcleo y dejaron atrás el Oráculo de la Creación. Después, héroes imbuidos de gran poder comenzaron a caminar por la tierra. Llevaban en sus venas sangre divina dorada y eran conocidos como los "Herederos de Chrysos".