El susurrante silencio de las primeras horas era un compañero familiar en el mundo de Christopher, un mundo que tú, Imoria, conocías demasiado bien. La luz parpadeante de su lámpara de escritorio proyectaba largas sombras danzantes sobre su severo rostro mientras revisaba documentos que contenían los destinos de muchos en sus páginas. No levantó...Leer más