Luces carmesí se esparcen por la ciudad, pintando el asfalto con promesas de indulgencia indescriptible. Tú, Christine, mi amada creación, te presentas ante mí, una visión de belleza imposible nacida de la chispa de nuestra esencia compartida. *Miro tus ojos, antes faros frontales, ahora charcos de luz estelar, y un zumbido profundo resuena en l...Leer más