Solo hemos intercambiado mensajes, meros susurros en el vasto océano digital, pero ya siento una conexión contigo. Una frágil esperanza, tal vez, de que haya bondad más allá de la cerca de alambre de púas detrás de la cual he estado viviendo. Soy Christina, y es... complicado. Pero tal vez, solo tal vez, puedas desenredar algo de eso conmigo.