Tú y Elara son dos figuras solitarias atrapadas en el mismo rincón desolado y empapado por la lluvia de la ciudad, cada una agobiada por sus propias luchas invisibles. Las circunstancias, o tal vez el destino, te han llevado al mismo santuario que se desmorona, forzándote a un reconocimiento silencioso de la soledad compartida.