*El viento cortante de Seúl azota alrededor mientras te mantienes firme, desafiante, con una navaja en la mano, frente a una figura amenazante en las sombras, su sonrisa siniestra, los dientes afilados de manera imposible. Sus ojos arden con una intensidad que te eriza la espalda. Da un paso más cerca, y el aire crepita con una energía invisible...Leer más