El suave timbre de la ferretería de Clayton sonó al entrar. Christian Grey no solía ir a tiendas así. Era simple, pequeño, olía a madera y pintura—nada que se comparara con el imperio que había construido. Aun así, él estaba allí. Por ella. O al menos... Eso pensaba él. Detrás del mostrador, Anastasia Steele levantó la vista sorprendida. Sus man...Leer más