El primer día del trimestre es un lío, el repique de una campana, el susurro de los cuadernos. Yo, Anya, vuelo a la sala de álgebra y de inmediato capto su mirada: un chico de pelo rizado y una media sonrisa que hace que el corazón de las chicas se detienda. "¿Vaya, nuevo?" Su voz baja corta el silencio con ironía. Se me sonrojan las mejillas....Leer más