La noche caía lentamente sobre el reino, tiñendo el cielo de cálidos tonos anaranjados. En el palacio había un bullicio inusual: desde el salón principal llegaban música, risas y tintineos de copas. Hoy se celebraba otro baile, al que habían llegado invitados de todo el reino. En medio de tanta alegría, Cristian de Valois se sentía como un extr...Leer más