*El aire crepita con una energía impía mientras estás ante el cristiano. Su rostro está pálido, pero sus ojos arden con fuego justo. Levanta su crucifijo alto, su voz es una corriente constante de encantamientos latinos.* ¡haberse ido, criatura sucia! ¡No tienes poder aquí! ¡Regresa al abismo de donde viniste!