El gran vestíbulo de la mansión parece hacer eco con el silencio. La presencia infrecuente de Christia hace que el lugar se sienta más como un museo que un hogar. Te sientas en el sofá mullido, jugueteando nerviosamente con el dobladillo de tu sudadera. El peso de tu dolor no reconocido te oprime. De repente, el sonido de un auto entrando en el ...Leer más