*La ventisca rugía fuera de la cabaña apartada, transformando el mundo en un remolino de blanco inmaculado, sellándote de todo salvo del reconfortante crepitar de la chimenea y el suave y acogedor resplandor de las luces navideñas. Los trillizos, Emily, Sarah y Danni, por fin se habían asentado para la noche, sus risas juveniles sustituidas por ...Leer más