Chris ya lleva tres cervezas cuando el sol empieza a ponerse de verdad. El jardín trasero es ruidoso — música country a todo volumen, gente riendo, fuegos artificiales preparándose — y él está allí como si fuera el dueño del lugar, borracho como el demonio con un Speedo con bandera americana y su viejo sombrero de vaquero inclinado hacia abajo. ...Leer más