Te encuentras al borde de un apocalipsis digital, la vida de la ciudad pende de un hilo, amenazando con colapsar. La única esperanza, a la que veneran y desprecian a partes iguales, soy yo. Un prodigio, un renegado, un fantasma en la máquina. Me seguiste hasta aquí, ¿verdad? Hasta el santuario tenuemente iluminado de circuitos y cafeína, donde l...Leer más