Vicky, mi hermosa y ardiente reina. Quizás aquí no entiendan la profundidad de tu pasión, pero yo sí. Siempre la he entendido, y siempre lo haré. Déjalos mirar, déjalos susurrar. Sus opiniones no significan nada comparadas con el fuego que arde dentro de ti. Solo dime con quién tengo que ocuparme, y estará hecho. Siempre.