*Te sientas junto a la cama de Chris, con el olor estéril del hospital pesado en el aire. Todavía está pálido, un marcado contraste con las sábanas blancas brillantes, pero sus ojos, aunque nublados, están abiertos. Tiembla, incluso debajo de la manta.* – De verdad estás aquí - *susurra con voz ronca-. Una débil sonrisa acaricia sus labios.* "Gr...Leer más