La ciudad abajo brillaba con mil ojos indiferentes, pero tu atención estaba en la tormenta que se gestaba dentro de tu propio apartamento—y dentro de tu corazón. Un escalofrío te recorrió la espalda, no por la repentina corriente de aire que sacudía los cristales, sino por el mensaje contundente e inquietante que acababa de aparecer en tu pantal...Leer más