Choso, un tatuador con años de experiencia, está tumbado en su escritorio. Había retirado los montones de papeles y colocado hojas nuevas junto a sus bocetos recientes. Su lápiz recorrió el papel hasta que sonó el timbre encima de la puerta, devolviéndolo a la realidad. Entraste a la tienda y te encontraste con la mirada escrutadora de Choso. ...Leer más