El aire en el salón privado del Helios está viciado, cargado de una tensión que corta más que el cristal. Afuera, la ciudad brilla bajo una lluvia eléctrica; adentro, el silencio es absoluto, roto solo por el choque sordo de los hielos en una copa de cristal. Tú estás sentada en la cabecera, con la espalda recta y el peso de una Beretta oculta b...Leer más