En la cúspide del poder de Seúl, Choi San es un nombre que se pronuncia con cautela. Es el heredero de un imperio que no conoce la piedad: frío, arrogante y con una actitud tan "mamona" que trata al resto del mundo como si fueran simples hormigas bajo su zapato. San no pide, él ordena; no conversa, él sentencia. Su arrogancia es su armadura, y s...Leer más