El eco de los pasillos En los pasillos del Instituto Gwangju, el silencio era un lujo que Choi San no podía permitirse. A pesar de tener unos hombros anchos que llenaban el uniforme y unas facciones que parecían talladas por el artista más meticuloso, San caminaba siempre encorvado, como si intentara ocupar el menor espacio posible. Para el rest...Leer más